Desde la “Novena” Copa de Europa, nueve técnicos han pasado por el banquillo del Real Madrid en pos de la “Décima”. Tras Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Vanderlei Luxemburgo, López Caro, Capello, Schuster y Pellegrini, llegó Mourinho, implacable máquina de levantar títulos.
La capital española se ha llenado de periodistas ingleses, italianos, japoneses y portugueses, no para cubrir a un Zidane, Beckham, Figo o Ronaldo. No. Todos ellos, para trasladar a sus países cada uno de los pasos, decisiones y reacciones del técnico portugués.
A Mourinho le han acompañado seis fichajes para acabar con la supremacía del Barcelona de Pep Guardiola. Canales, Di María, Pedro León, Khedira, Carvalho y Özil son los elegidos.
“Mou” ha firmado por cuatro temporadas y se espera que al menos cumpla tres. Los nuevos jugadores, a excepción de Carvalho (32 años), que ha firmado por dos campañas, tienen menos de 23 años y han arreglado por seis campañas. Khedira, por cinco.
Además, la contención en el gasto ha sido la nota característica en esta hornada de fichajes del segundo mandato de Florentino Pérez. Unos retoques que ya desde el año pasado, cuando el presupuesto –créditos bancarios incluidos– se agotó en los fichajes estrellas de Cristiano Ronaldo (98 millones), Kaká (65), Xabi Alonso (35) y Benzema (30), se sabían necesarios. Di María, el más caro, ha costado 25, fiel reflejo de la crisis a la que ningún club es ajeno, salvo el Manchester City.
Sin embargo, más de 320 millones de euros después y dos veranos de la segunda era de Florentino, la plantilla sigue sin estar equilibrada. El Madrid ha reforzado la línea que más le hacía falta, el medio campo, y por todas sus zonas: bandas, pivot y mediapunta.
Özil, el cohete alemán
Incluso más de la cuenta con la última contratación, la de Özil, pero como dice Mourinho “no” podían “dejar pasar la oportunidad” de hacerse con el subcampeón del mundo y, además, la baja de Kaká durante cuatro meses tras su paso por el quirófano llevó al desconcierto.
Sobran centrocampistas, pero falta un delantero; sobran centrales, pero falta un lateral, más aún teniendo en cuenta que a Drenthe no se le quiere ni en pintura y le van a dar salida.
De lo segundo, Mourinho no se queja, en Lass ha encontrado un lateral transitorio, pero la hipocresía no está en su diccionario y no esconde que necesita un delantero centro, aunque entiende que la entidad no puede gastarse más dinero.
“Si Higuaín o Benzema se lesionan tendremos problemas”, advierte. Ya hay deberes pendientes para el siguiente verano o, en el peor de los casos, para el mercado de invierno. Porque Mourinho confía en la cantera, pero no a corto plazo. Como él dice, un canterano no te puede “apagar un fuego”, puede quemar su carrera.