Apenas despertó ayer en el hotel Los Delfines de San Isidro, Sergio Markarián, flamante técnico de la selección peruana de fútbol, chequeó su recargada agenda y, mismo reloj suizo, se sacudió de las sábanas, se echó un duchazo, desayunó hojeando los diarios y cruzó el umbral de su posada.
LÍBERO, que se encontraba en los alrededores de su hospedaje, se percató de la inesperada visita del directivo de la FPF, Raúl Montoya, quien llegó en una lujosa camioneta azul con su seguridad. Eran las 10 de la mañana de ayer.
En el acto salió el “Mago”, quien desfiló secundado por su comando técnico: Pablo Bengoechea, Óscar Aguirregaray y Gonzalo Barreiro.
Fue allí cuando nuestro lente comenzó a disparar sus ráfagas, mientras Markarián, gustosamente, saludó la presencia de nuestro diario: “Buenos días, ¿todo bien?”, alcanzó a decir el seleccionador con una amplia sonrisa.
¿Y hacia dónde se dirigieron? No tuvimos otro remedio que hacerle un exhaustivo seguimiento en búsqueda de algunas palabras mágicas. Sin embargo, se percataron de nuestro rastreo, apretaron el acelerador, pero nosotros continuamos con nuestra labor encomendada.
La comitiva se detuvo en un acomodado edificio cercano a la embajada de Japón. Por las avenidas Javier Prado y Salaverry. ¿Pero a quién visitaban? Parece que a nadie, solo un vistazo a varios departamentos en venta.
¿Acaso está en búsqueda de un departamento o visitó a un viejo amigo? Parece que sí. A su salida, don Sergio nos volvió a saludar y pidió que cesen las fotos. Horas más tarde nos encontramos en el Monumental.