Para muchos fanáticos del fútbol el gol con "la mano de Dios" y el "gol del siglo XX", ambos marcados por Diego Maradona en el mismo partido de Argentina ante Inglaterra en el Mundial de México 86, son los dos tantos más trascendentales del “Pelusa”, que hoy cumple 50 años. El que más se ha repetido en 20 años ha sido el segundo, el artístico.
Aquellos dos tantos han quedado como imágenes insuperables de la portada del álbum de los principales recuerdos futbolísticos maradonianos.
El morbo que invariablemente alimenta a la polémica dio más trascendencia al primero, por lo ilegal de su hechura, por lo irritante y porque significó una ofensa a los códigos del deporte, pero el segundo se convirtió por su belleza en una postal del fútbol de todos los tiempos.
Todo ocurrió el 22 de junio de 1986, cuatro años y ocho días después de la capitulación argentina ante los ingleses en la guerra por las Islas Malvinas.
Se jugaban 51 minutos del partido de los cuartos de final del segundo Mundial organizado por México cuando Maradona no encontró mejor manera de superar en un salto al gigante portero inglés Peter Shilton que estirar su brazo izquierdo para darle un puñetazo al balón.
Gol. ¿Gol? Sí, gol. Porque el árbitro tunecino Alí Bennaceur señaló el centro el campo y se mantuvo firme en su decisión de convalidarlo pese a las protestas de los jugadores dirigidos por Bobby Robson y a que estaba un poco aturdido y desorientado.
Hubo sorpresa, confusión. Delirio en un sector del estadio colmado por 114.000 personas e indignación en otros. Un gol ilícito que ha quedado como muestra inigualable de la colección de transgresiones de una personalidad del deporte que ha desatado por igual idolatría y rechazo.
Pero cuatro minutos después de aquel hecho insólito, el pibe de Fiorito mostraba al mundo su obra cumbre. El gol más bello de las competiciones por la Copa del Mundo.
La jugada duró diez segundos, en los que Maradona recorrió 60 metros con el balón dominado, eludió a seis jugadores ingleses y lo tocó suavemente ante la salida de Shilton. No han sido pocos los que aseguraron que aquel gol blanqueaba el anterior.
el mejor
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drogo de mierda
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