Universitario ganó a Alianza Lima en un duelo altamente vibrante

Allí está Chemo. Con la dignidad de retorno. Con la sapiencia de vuelta en U. Es la figura crema de este Clásico que fue vértigo, vorágine y entrega. Las calamidades de este equipo que ha luchado contra todo y contra todos se acabaron en este día. Por la capacidad de Del Solar para alinear, proponer y reconvertir la idea original de sus dirigidos que jugaron el mejor partido de este 2011.


Después de mucho se vio un primer tiempo silueteado de fútbol. Con un claro ida y vuelta que fue real protagonista. Con remates al travesaño y con un Universitario decidido a ser frontal. Sin pausa y con el apuro de anotar. Fue tanto el desgaste de este período de juego que era previsible la decisión técnica para mover al equipo.


Entonces a los 26 minutos, Rainer Torres volvió a ser el de antes. Con una descolgada inolvidable por derecha generó la jugada del primer gol para que Pablo Vitti de cabeza supere a Forsyth de tan buena actuación. Acaso la figura del equipo blanquiazul. Porque le tapó el penal a Vitti, luego de una jugada contra él mismo que Prado protagonizó irremisiblemente.


El empate aliancista se dio a los 41 minutos cuando Ovelar se hizo un ovillo con el balón sobre la marca de Galliquio y Galván, la mirada incierta de Rabanal y la fuerza de Mendoza, quien al tercear  termina por derribarlo, y decreta el penal el juez Manuel Garay. Y se marca el empate 1 – 1.


Luego Chemo resolvió jugar el segundo tiempo con otra opción. Invertir la propuesta inicial de correr para ganar, aplicando una intención de juego más pensada.
Le arrancó de cuajo esa voluntad precipitada de atacar. Y puso a un advenedizo irreverente Flores junto a la experiencia de Morel, que no sabe de términos medios cuando aparentemente los compadres firmaban el empate.


Y se juntaron en un solemne instante del partido para que ambos protagonicen el gol definitorio. Desborde del muchacho y remate del maduro volante que pega en un rival que le desvía la pelota a Forsyth.


Todas las intenciones se ahogaron para Alianza que fue más cauto a lo largo del partido. Se conformó con el empate y se dio de bruces cuando el remate de Morel los mató.


Triunfo crema inobjetable. Diseñado desde la pupila de su entrenador que resistió puntos perdidos  en mesa, y que ahora apunta a seguir creciendo en la Copa Sudamericana.
 


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