Miles de hinchas uruguayos y paraguayos viven la final frente al Monumental


Los más madrugadores, los paraguayos, eran los que aguardaban más cerca de las puertas de acceso del coliseo deportivo, pero los uruguayos constituían una amplia mayoría en los alrededores. En las calles y avenidas cercanas, se veía una gran cantidad de automóviles con banderas de ambos países, pitando constantemente.


Los uruguayos, muchos de los que atravesaron hoy el río de La Plata en barco o la frontera terrestre en automóvil, llegaban al estadio en manadas, pintados de blanco y azul celeste y, la mayoría, con la bandera atada al cuello o bufandas celestes, que hoy no eran necesarias en Buenos Aires por la temperatura agradable de unos 17 grados al mediodía.
      
El "Soy celeste", himno oficioso de los hinchas uruguayos, resonaba a cada poco frente a las puertas del estadio y los paraguayos replicaban con sus propios cánticos.

 



Algunos paraguayos llevaban pancartas o camisetas recordando al delantero Salvador Cabañas, un ídolo de la selección y que recibió un tiro en la cabeza a comienzos del año pasado y que le obligó a abandonar las canchas.
      
El ambiente era de fiesta y de camaradería entre las aficiones de ambas selecciones, que amenizaban la espera mientras comían hamburguesas y perritos calientes y bebían cerveza.


 


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