Ingresó cuando la carne se achicharraba en el asador, cuando Sporting Cristal se arremolinaba con cierta fiereza, pero Raúl Ruidíaz tiene algo de salvavidas y “Chemo”, así se crea la última Coca Cola del desierto, deberá reconocer que ese pequeño, con sus piernas de pollo y todo, le salvó la vida con un golazo que al menos clasificó a la “U” a la bendita Copa Sudamericana, un premio consuelo para un grande que este año trabajó como equipo chico.
“La intención siempre fue clasificar a la Copa Libertadores, pero no se pudo por factores que hoy no sirven detallar”, dijo la popular “Pulga” con una pizca de tristeza porque en el 2011 no jugará el máximo torneo internacional de clubes de esta parte del continente.
“La Copa Libertadores es una vitrina para cualquier jugador profesional, pero bueno, habrá que repasar todo lo que no se hizo bien y concentrarnos en ganar la Sudamericana”.
Ruidíaz evitó pronunciarse sobre las decisiones del “Chemo”, discutibles o no, respetadas por sus dirigidos. “Él es el técnico y no hay más que decir...”.