Sacando a relucir ese amor por la camiseta, jugando con coraje y pundonor, la selección juvenil de vóley superó 3-1 a su similar de Bélgica –que vendió cara su derrota– y tendrá la opción de buscar el quinto lugar del campeonato mundial, lo cual será un premio justo a su auspicioso crecimiento.
Perú inició bien, probando su fuerza y la de Bélgica, sellando el primer set con un contundente 25 a 19 a su favor. En el segundo set, las mates belgas fueron potentes y resquebrajaron el sistema defensivo peruano. La arenga de Natalia (¡Vamos, logremos el quinto lugar por esta gente!) elevó la actitud de sus pupilas, pero las europeas ganaron en el mano a mano 25 a 23.
En el tercer set, el sexteto nacional jugó con la soltura y alegría que insistió su técnico. Daniela Uribe, Gina López y Vivian Baella, hasta entonces eran las más regulares. Perú venció 25 a 19.
¡La defensa está muda, son ustedes las que tienen que hablar, no yooo!, exclamó Natalia, pero en el cuarto set las chicas hicieron todo lo contrario, fallando en la recepción y en el bloqueo. La gente en el coliseo Dibós nunca paró de alentar.
Entonces las chicas se crecieron, y estando en capilla y con cuatro puntos de diferencia 20 a 24, dejaron las cosas 25 a 25, enloqueciendo a la tribuna, haciendo más fuerte el grito de ¡Perú, Perú! Con la fuerza de venir de atrás, y empujadas por un público veinte puntos, más la garra propia de las peruanas, sacaron adelante el cuarto y último set con un 27/25. Si Perú es regular y juega con el corazón, logramos el quinto lugar contra República Dominicana.