Se fue Brasil de la Copa. Le dijo adiós al Mundial el equipo que era llamado a ser campeón. Hoy en la tierra de la samba quieren bailar sobre un cadáver llamado Dunga, quien apostó por cambiarle el estilo a la verdeamarelha. Se la jugó por un sistema europeo con algunos chispazos de buen fútbol y con la finalidad de ganar un sexto campeonato. Lamentablemente, el sistema no era infalible y ayer lo demostró Holanda en Port Elizabeth. La nueva versión de la “Naranja Mecánica” generó un cortocircuito en el engranaje brasileño y las piezas estallaron en mil pedazos.
Ahora Holanda, convertida en la gran sorpresa, va en busca de Uruguay, que anoche en el Soccer City sufrió más de la cuenta para despachar a Ghana, el favorito absoluto de los africanos. ¿Qué puede pasar en esa semifinal del próximo martes en Ciudad del Cabo? La mayoría apunta como favorito al equipo de Robben, pero en el fútbol nada está dicho y la garra charrúa podía terminar exprimiendo la naranja.
debemos ahora pensar en
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Creo que Dunga cumplio con su
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