OFF THE RECORD
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Para una selección tan lastimada como la peruana, expuesta en las últimas dos décadas y media a humillaciones futbolísticas y escándalos extradeportivos, el triunfo en Toronto sabe a mucho. Es cierto, con mayor análisis y menos carga emocional hoy algunos sostendrán que “no le ganamos a nadie”, pero hasta antes del capítulo de ayer era imposible asumir autoridad frente a rivales inferiores.</p>
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Después de la elección de Sergio Markarián como técnico de la selección nacional, la noticia que más ha remecido el ambiente futbolístico este año es la de la contratación de José Guillermo del Solar como nuevo entrenador de la “U”, información que en exclusiva ofreció LÍBERO el viernes pasado.</p>
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En este mundo todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Y siguiendo esa premisa, Claudio Pizarro ha anunciado su regreso a la selección tras la juergaza del Hotel El Golf.</p>
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No es posible hacer un análisis final sin antes hacer la siguiente pregunta: ¿Es España un justo campeón? Definitivamente sí, por todo lo que mostró a lo largo de la competencia.</p>
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Estamos a solo horas del final del Mundial y no solo hay expectativa por saber qué equipo será el campeón y quién será el goleador, sino también por conocer qué jugador será proclamado como el Balón de Oro de Sudáfrica 2010.</p>
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La madrugada de ayer, luego del memorable triunfo de España sobre Alemania, compartí una amena conversación en Durban con Leo Burgueño, argentino y editor de deportes del diario La Tercera de Santiago, y con Danilo Díaz, chileno y columnista de DirecTV.</p>
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La cálida noche del 7 de julio del 2010 en Durban pasará a ser recordada como la noche en la que España no fue España. Como la noche en la que la Furia Roja le dio la espalda a su aciaga historia de fracasos y se instaló, por primera vez, en una final de Copa del Mundo.</p>
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Si hubiese apostado, mis fichas hubiesen ido a Uruguay. Y hubiese sido una apuesta con el corazón y no con la razón. Porque, valgan verdades, el sentimiento sudamericano te jala y millones de latinos deseábamos el triunfo de los charrúas.</p>
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Por donde se le mire, este Mundial ha sido atípico. Se ha jugado en un continente como el africano donde hasta hace muy poco era impensada una organización de Copa del Mundo.</p>
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Bajo el intenso sol de Ciudad del Cabo y mirando el colorido transitar de hinchas sobre la bahía bañada por la unión de los océanos Atlántico e Índico, caigo en cuenta que a diferencia de Uruguay, que buscará mañana en esta ciudad su pasaje a la final de Sudáfrica 2010 frente a Holanda, todas las demás selecciones sudamericanas, incluyendo Perú, tienen ahora dos objetivos similares: la Copa América 2011 en Argentina y la clasificación al Mundial 2014 en Brasil.</p>
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Ciudad del Cabo nos recibió en amabilidad. Muchos sudamericanos para ver en escena un clásico del fútbol mundial: Alemania-Argentina. Finalmente, los “Panzers” aplastaron el “orgullo Maradoniano” y avanzaron hacia la semifinal para medirse contra España.</p>
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¿Cómo hubiese sido el Mundial 2010 con Perú? Esa es la pregunta que nos hacemos cada vez que encontramos a decenas de compatriotas con camisetas rojiblancas en los estadios de Sudáfrica 2010. Muchos de ellos radican en este país, otros vinieron desde Lima o algún lugar del Perú y otros emprendieron el viaje hasta aquí desde África, Europa, Asia o América. ¡Y eso que no clasificamos!</p>
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No de los temas que sigue generando polémica entre los periodistas internacionales destacados a Sudáfrica es el relacionado con los errores garrafales cometidos por algunos árbitros en esta Copa del Mundo.</p>
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No sé si están todos los que quería la gente, sin embargo, están los que jugaron mejor. Es cierto, en esta fiesta aparecen Ghana, Paraguay y Uruguay como “colados”, en lugar de Italia, Francia e Inglaterra. Así son los Mundiales, siempre hay una o más sorpresas.</p>
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La verdad no lo podíamos creer. La pantalla gigante del Soccer City reproducía las imágenes del polémico gol que hacía segundos nomás había anotado Carlos Tevez.</p>
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Una de las hinchadas que más gente movilizó a Sudáfrica fue Uruguay. Miles de aficionados arribaron aquí con la ilusión de ver a la Celeste haciendo algo más que un buen papel. Y hasta el momento, el sueño parece convertirse en realidad.</p>
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Saliendo del estadio de Pretoria y después de ver la clasificación de España y Chile a octavos de final, me encontré con Sergio Goycochea, el brillante tapador de penales que metió a Argentina en la final de Italia ‘90.</p>
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En las afueras del Ellis Park todo era alegría. Miles de hinchas italianos se congregaron desde horas antes del partido para armar el espectáculo previo a lo que creían iba a ser otra agónica clasificación de Italia a octavos de final. Que yo recuerde Italia siempre pasó con las justas y campeonó al final.</p>
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La fecha de ayer en el Mundial confirma una constante: el fútbol sudamericano es hasta el momento la mejor expresión futbolística de Sudáfrica 2010. Si me permiten hacer un ranking, ubicaría en primer término a Argentina –lo más contundente de la Copa del Mundo-, luego Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.</p>
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No les voy a mentir. Fui anoche al Ellis Park más como hincha que como periodista. Fui a disfrutar de esa España colmada de estrellas, campeona de Europa y candidata de todos a ganar la Copa del Mundo. Fui a gozar de ese juego que hasta antes de Sudáfrica 2010 maravilló a todos.</p>
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No les voy a mentir. Fui anoche al Ellis Park más como hincha que como periodista. Fui a disfrutar de esa España colmada de estrellas, campeona de Europa y candidata de todos a ganar la Copa del Mundo. Fui a gozar de ese juego que hasta antes de Sudáfrica 2010 maravilló a todos. Fui a ver a Casillas, Puyol, Xavi, Fábregas, Villa, Torres y todos esos monstruos que muchos de nosotros damos vida en el PlayStation.</p>
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Argentina, Brasil, Uruguay y Holanda ya se metieron en octavos de final. Los cuatro han mostrado expresiones individuales y colectivas contundentes. Ayer, por ejemplo, el Scratch salió del soso libreto expuesto en el debut ante Corea del Norte y dio un concierto de buen fútbol y efectividad.</p>
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Desde muchas cuadras antes de llegar al estadio Ellis Park se notaba un inusual movimiento de seguridad. Ni en la inauguración de la Copa del Mundo hubo tanto despliegue de vehículos y efectivos policiales. Helicópteros y avionetas sobrevolando los cielos. Morenos con metrallas en mano y a punto de disparar.</p>
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Los periodistas argentinos están contentos, pero no eufóricos como uno podría suponer. Reportan sus informaciones desde los pupitres de prensa del estadio Soccer City de Johannesburgo con alegría pero no con exaltación. Y eso que ayer Maradona y los suyos propusieron el mejor juego del Mundial… de lejos.</p>
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Pasamos del frío extremo al calor primaveral. Dejamos Johannesburgo y nos fuimos a Nelspruit, una ciudad cercana a la frontera con Mozambique, la cual nos recibió ayer con mucha vegetación y un típico –y en extremo radiante– sol africano. Aquí jugó Chile, el último sudamericano que faltaba debutar en el Mundial.</p>
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Noche en el Ellis Park la temperatura bajó a un grado bajo cero. Hacía un frío que calaba los huesos. La mininas, quienes en los Mundiales suelen estar ligeras de ropa para mostrar la belleza de la mujer brasileña en las tribunas, estuvieron tapadas de pies a cabeza.</p>
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Debo admitir que de todos los partidos que me ha tocado ver hasta ahora el que más me ha impactado fue el de ayer entre Holanda y Dinamarca. Y me sorprendió por la forma tan particular de vivir el fútbol, tanto de los holandeses como de los daneses.</p>
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Hasta hace unos días eran los robos. Hoy son las vuvuzelas. Sudáfrica 2010 se sigue jugando fuera de las canchas y las polémicas son el pan de cada día. El largo instrumento de plástico en forma de trompeta, que al soplarlo emite un ruido similar al barritar de un elefante, está en la mira de quienes consideran que no debería ser permitido en el Mundial.</p>
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Me lo dijo Fernando Niembro antes del partido: “Si Argentina gana 1-0 a Nigeria, me doy por bien servido”. Y es que el periodista insignia de Fox Sports sabía lo difícil que sería el duelo de ayer en el Ellis Park.</p>
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El gran día ha llegado. En medio de una singular expectativa se inicia hoy en este país la fiesta del fútbol mundial.</p>
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La noticia del asalto a periodistas de Portugal y España, en plena habitación de su hotel, encendió la alarma en Sudáfrica. Nunca antes en un Mundial había ocurrido algo como lo de ayer. En la columna anterior comentábamos de la escasa seguridad que hay alrededor de este Mundial.</p>
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El de ayer fue un día realmente intenso para quien les escribe. En mi pasada columna les contaba del poco ambiente mundialista que se vive en la población de Johannesburgo, sin embargo, el soleado martes nos permitió presenciar todos los preparativos que se hacen en el inmenso estadio Soccer City para lo que será la ceremonia inaugural.</p>